jueves, 30 de octubre de 2014

Oscar Mitros

Estábamos celebrando un año mas de solteros. Ella vestía unos jeans claros y blusa transparente, dejando al descubierto sus hermosos pechos, invitándome a mirarlos. Yo, como de costumbre vestía de traje para esta ocasión. Ella siempre sonriente, esperando mi formalidad para iniciar nuestra reunión.
Relatábamos una línea de tiempo anual compartiendo nuestras experiencias significativas, comenzamos con el cuaderno abierto revisando los sueños y metas que escribimos el año anterior.
Era un requisito indispensable ser detallista al escribir, en cantidades, plazos, sin exagerar y evitar siempre la mediocridad. Los sueños tenían que tener un grado de dificultad coordinado por ambos para ser justos. Familia, amigos, dinero, hábitos y costumbres. Un sueño por categoría.Yo siempre iniciaba mis sueños con mis expectativas financieras, siempre me las ingenio para duplicar mis ingresos por año. Luciana iniciaba un nuevo proyecto de voluntariado en algún lugar recóndito de la selva, cada vez más peligroso.

  • Percibir ingresos netos residuales por s/. 30.000 al mes de Julio.
  • Presentar proyecto de permacultura para la tribu Yaguas, Ucayali. Octubre
Como cada tercer sábado de Enero, era indispensable estar en Lima. El verano aquí es más divertido que en otras partes del mundo hemos comprobado. Explicó que en el mes de Enero conoció a un tal Gabriel en una salida con las chicas de la universidad, un cuarentón bien plantado que se dedicaba a seducir jovencitas con la historia del viajero amable y ecológico, vegetariano, que caga flores de colores. La escucho hasta el final de su eterna explicación del sueño y su futuro acompañante. Le sonrío para demostrar una supuesta conformidad aunque realmente quisiera ser yo quien la acompañe. Estoy lejos de ser Indiana Jones, no veo nada interesante en ir a tomarse el tiempo de cambiar la vida de esas personas que luchan por no convertirse en una civilización "ordenada y limpia". Mi turno, le comenté acerca de un proyecto de cines desde casa, una nueva idea que ya se aplicaba en sudamérica y podría ser un éxito según los estudios que andábamos realizando meses atrás. Era la oportunidad que estábamos esperando para ser parte del pequeño porcentaje de la sociedad. Luego de esta primera parte, nos acompañaba un crudo silencio que terminaba por aceptar las metas del otro y dábamos tiempo a las preguntas. Así nos pasamos la noche, entre sueño y sueño, recordando el pasado y planificando nuestro nuevo año. Decidí terminar la noche con un sueño especial.


  • Establecer una relación formal con Luciana.