miércoles, 31 de julio de 2013

Max O' Donnell

Te pedí que guardaras lo necesario en una maleta, tus documentos personales, dinero y alguna de esas cosas que usan las mujeres; te silbaría para que puedas salir por la ventana cuando caiga la noche y te pedí que no le dijeras a nadie, menos te despidas.

Ya lo tenía todo preparado, viajariamos hacia el norte con una banda que estaba de gira, george se ofreció a ayudarme en todo lo que estuviese a su alcance.

Vamos a ser felices Rosie, lejos de tu familia y la mía, buscaré un trabajo, te alquilaré un piso bonito y cuando cumplas 18 nos casaremos, tendrás un perro como siempre quisiste y tendremos hijos, seremos eternamente felices, yo me comprometí desde el primer beso que te dí, hacerte feliz.

Max O' Donnell
19 años
Florida

lunes, 29 de julio de 2013

Alimac Juva

Cada quien con sus batallas, victoriosos pocos, aprendices muchos. Escribí uno de tantos anécdotas con lápiz en tu piel, los detalles los actué como sucedieron, las cicatrices fueron recreadas con exactitud. Ya pasó, ya pasó repites constantemente cuando elevo la voz y me irrito recordando. Punto seguido sobre tu espalda. Continuemos...

Repíteme que pronto acabará, las marcas no se borran fácilmente, tu cuerpo no es hoja de papel, coma en su vientre, bajo por las comillas dibujando cursiva en su cintura que mueve mi pulso y dejó un garabato. Ya pasó, ya pasó.

Ali Ju

martes, 23 de julio de 2013

Micaela Evans

Era una tormenta ir a dormir, cuando apagaba las luces, me acostaba y me tapaba, sentía su prescencia, no me dejaba en paz, respiraba sobre mis cabellos y hasta sentía sus dedos en mi espalda.

Si soñaba siempre era con ella, el mismo sueño una y otra vez; un cuarto un espejo enorme que nos separaba, mismo vestido color verde, los mismos zapatos, el mismo lazo, ella se parecía a mi, cabellos rubios lisos, ojos grandes, los mios eran verdes, los de ella grises, y una piel muy pálida.

Cuando despertaba ella siempre estaba al pie de mi cama mirandome y luego desaparecía, movía las cosas en mi cuarto y hasta apagaba las luces, no le tenía miedo pero ya era insoportable convivir con ella.

Un día una gitana en la calle me jaló del brazo y me dijo: Niña, la que te sigue y te busca es tu propio demonio, espera que te pase algo para poder poseerte, no te dejes.

Desde allí intento ignorarla todo el tiempo.

Micaela Evans
18 años
Perseguida por su propio demonio

Renzo Urizague


Yo le dije que crecería, solo tenía que esperar y la tierra hará su magia. Era la primera semilla que plantaría la pequeña Atzy. Se emocionó al preparar juntos la tierra, combinando un poco de musgo, arena y humus. Decoró con esmero cada macetero reciclado, seleccionó sus semillas, perforó la tierra con sus dedos y sembró. Regó las plantas con dedicación, sonreía todo el tiempo ansiosa por verlas crecer repentinamente. Esperó paciente durante horas, cada vez que secaba la tierra, la volvía a regar. Llegó la noche y preguntó. 

¿Por qué no crecen papá? 
Debes esperar que el corazón de la semilla comience a latir. 
¿Cunando va a salir de la tierra?
Debes contarle un cuento cada vez que terminas de regarla y verás lentamente cada mañana crecerá.

Así lo hizo. cada dos días de acercaba a sus plantas. Al tercer día creció un pequeño tallo. El brillo de sus ojos contuvo mi llanto, se me acercó, me abrazó fuertemente y no olvidare las palabras que me dijo; Gracias papá por enseñarme que los cuentos pueden hacer latir corazones.

Renzo Urigazague
Memorias de Atzi
1993


Jessie Philips

Lo había intentado 4 veces, la primera vez tome las pastillas del botiquín y fuí ingiriendolas una a una esperando que hagan efecto, 40 minutos después estaba en la cama de un hospital con suero y atada a la cama.

Estuve en tratamiento con un psiquiatra que me dió de alta al cabo de un año, volvía a tener una vida normal hasta que ese deseo de acabar con todo se apoderó de mi; me corté las venas con una navaja y desperté en un hospital psiquiatrico 15 días después, le decía a todos que era injusto no dejarme morir, que era lo que yo deseaba y nadie me iba a detener.

La tercera vez hice una soga que até al barandal del tercer piso, me llegaron a rescatar pero quedé con la secuela de un fuerte dolor de cabeza.

La cuarta y última es esta, estoy al borde del edifico haciendo recuento de lo que recuerdo de mi vida, solo vienen las aventuras al borde de la muerte, nadie evitará esto, esta vez seré libre al fin.

Jessie Philips.
28 años
Ala Este
Hospital psiquiatrico St. louis

Samarith Yutiserp

Cerré los ojos y volví a sentir tus labios, sentí como tu lengua rozaba mis dientes, penetraba en mi boca y buscaba la mía. Mi suspiro se ahogaba exhalando un gemido que provocaban tus manos en el portal de lo prohibido. Regalas tu cuello, te tomo del mentón, giro tu cabeza, puedes ver el silencio, casi lamer los olores, con los ojos vendados.

- Has crecido Samy. Recuerdo cuando aún eras una niña. Jugábamos juntas, inseparables.
- Siento que ayer fue nuestro primer beso.
- Lo recuerdo bien, era nuestra graduación, jugábamos en el baño del club. Consolabas mi llanto, acariciando mi cabello susurraste "te amo".
- Regresamos juntas a casa. Jugábamos juntas, inseparables.

Samy Y.

02:41 a.m.

Lady Marquez

Le dije al mundo que vivía feliz, que una señorita como yo tenía lo que siempre quiso y que era hermosa de todas las maneras posibles.

Caminaba por la calle como modelo de pasarela, escuchaba risas a mis espaldas pero para mi eran como aplausos, escuchaba silbidos y propuestas indecentes que parecían agrandar mi ego de mujer.

Mis amigas eran casi hermosas como yo, todos los viernes nos reuniamos en el bar y nos adueñabamos del tubo y de los tragos libres; aceptaba invitaciones de los hombres mas guapos y los llevaba a la cama.

Una vez que llegaba a mi departamento y me paraba frente al espejo, dejaba caer la peluca, deslizaba el vestido y con el, el brassiere con relleno, los tacones y la la venda encima de la ropa interior, para ocultar ese "bulto" que no me hacia nada femenina.

Quitaba el maquillaje, las pestañas postizas y frente al espejo encontraba parado a un hombre de unos 30 demacrado por la noche anterior, pero al llegar a los ojos y mirar hacia el fondo, veía una mujer desnuda, encerrada y lista para salir.

Hector Marquez
30 años
Cuerpo de hombre, alma de mujer

lunes, 22 de julio de 2013

Macalo Raffaela

Una rubia exuberante de curvas pronunciadas, destellando perfección en cada proporción de su figura. Apretada hasta las medias, siempre seductora profanando miradas curiosas.  Sus diminutas prendas despertaban el morbo y desenfreno de los mañosos de la calle. Se mueve ágil entre la gente, creando esquivando tráfico, lleva en su cartera maquillaje auxiliar, una caja de cigarrillos y el celular. Llega al trabajo, la reciben con caricias y risas. Se desprende del abrigo y se sienta a mirar, buscando un donante de sudor para la noche que supera la anterior.

Maycol Taipe, 18
Mesero

domingo, 21 de julio de 2013

Sam Stewart

Todos los días era lo mismo, poesía escrita en mi carpeta, como si no tuviera suficiente tener que lidiar con los tontos que decian que tenía un admirador secreto.

No me dejaban en paz, nadie sabia quien era pero yo por buscar mi paz un día decidí llegar un poco mas temprano para descubrir a mi "admirador", en efecto lo vi, sin ninguna hoja, en silencio y con un lápiz; era Ernesto.

El muchacho mas retraido y sin amigos del aula, me sentí tan decepcionada que entré al aula y lo encaré: "Ernesto ya basta de estas tonterías, deja de escribir en mi carpeta, tu no existes en el salón ni para nadie, para mi estás muerto"

El me miró y en silencio se fue a sentar, pasaron los días y ya no encontraba poemas en mi carpeta, pero un día de casualidad lo vi escribiendo en un cuaderno universitario que jamás soltaba.

Pasó el tiempo, salimos del colegio, pasaron 10 años y jamás supe de Ernesto, nunca iba a los encuentros y nadie sabia nada de el.

Un tiempo después un hombre vestido de negro se aparece en la puerta de mi departamento entregandome una caja que según el, era una herencia de una persona que la había dejado para mi.

Mi curiosidad fue tal que inmediatamente abrí la caja y fuí a caer al suelo sentada, era el cuaderno de Ernesto, algo maltratado pero era de el, como olvidarme.

Le pregunté al hombre que había sido de Ernesto pero me respondió: "Lo siento señorita, El Señor Ernesto se suicidó hace dos días, hoy leyeron su testamento y cumplo con el pedido del Sr"

Se fue y yo no me moví, no quería creerlo, mientras pasaba los dedos por las hojas recordaba sus ojos ámbar mezclados con esa mirada penetrante, se habían apagado, ya no los vería jamás.

Leí todos los poemas y lloré desconsoladamente, todos hablaban de mi, de cosas que yo no era, de cualidades que no tenía, de virtudes que no poseía y él me había hecho una mujer perfecta en su poesía.

Al final del cuaderno había una nota
"Sam, sabes jamás me arrepentí de morir para ti, mi vida es cada una de estas letras que ahora te pertenecen, mi vida te ha pertenecido desde que apareciste en mi vida, mi vida a sido tuya desde que iluminaste la vida de este pobre poeta, te la entregó para que tu seas eterna, para que quizá ahora entiendas que mientras escribía en silencio y no te sacaba de mi cabeza, más te amaba, porque Sam, yo te amo"

Sam Stewart
27 años
Sentada en el hall
Intentando asimilar la noticia

sábado, 20 de julio de 2013

Esperanza Calamidad

No sucedió. No ocurren milagros en la oscuridad. Escapé a tiempo, minutos antes de que me involucrara demasiado, tan metida en aquello que sería imposible salir después. Evité a toda costa que sus engaños y promesas falsas me conviertan en una muerta viviente esperanzada en la misericordia de su poder. Esperé la hora adecuada para mi huida, era costumbre dormir temprano ya que la luz del cielo no iluminaba mas allá de la noche, no estaba permitida la luz eléctrica, tampoco los relojes. Era el momento, es ahora o nunca. Tome lo que pude encontrar y corrí sin mirar atrás, dejando a mis amigos, a mi familia, a todo lo que conocí hasta el momento. 

No me esperen en casa.

E.C.C.  16
Lugar desconocido.

sábado, 13 de julio de 2013

Diego Duarte

Nos conocimos en la Universidad, ella tan distinta a mi pero nos llevabamos muy bien, era bonita, inteligente y llamaba la atención de cualquiera indudablemente; yo andaba en lo mío, persiguiendo cachimbas para llevarlas a tomar y tener el agarre del día, jamás iba a tener una relación seria, no era lo mío.

Ella jamás miraba a nadie de otra manera, iba en su propio mundo, casi siempre andaba con sus amigas o sino leyendo algún libro en la cafetería, fumando sus cigarros favoritos, que sensual se veía ahora lo pienso.

Un viernes por la noche me citó una de mis "amiguitas" en la cafetería con la excusa de que me extrañaba y necesitaba verme, caballero yo, le dije que iría gustosamente. Mientras caminaba pensaba en Laura, esa tarde no la había visto, de pronto al llegar a la puerta de la cafetería la vi fumando y sonriendole a un imbésil que le besaba la mano.

Que asco me dió, que puta la vi, la odié tanto en ese momento y me odie por no entender que me pasaba. Me llené de rabia injustificada, quería ir y partirle la cara a ese payaso, quería reclamarle a ella; me hervía la sangre, no escuchaba nada y ella me vió, dejó de sonreir, me di media vuelta y me fuí, desde entonces no entiendo que me pasa con ella, la evito pero como la extraño.

Diego Duarte
22 años
Universitario

Roberto Cancino

Ella era sutíl para caminar delante de mi escritorio que me hacia recordar a ti cuando te conocí por primera vez, con su poca experiencia a flor de piel intentaba seducirme con faldas muy cortas y blusas con transparencia, me traía el café con galletas a la oficina y durante varios días se ofreció a hacerme masajes.

Ella con sus 25 ligeros y yo con 45 años,  un matrimonio a rastras y tu recuerdo cada vez mas frío en mi cabeza; cuando ya no me besabas, huías de mi o siempre estabas cansada para mi. Ella llegaba a calentar lo que tu recuerdo enfriaba.

Una noche se ofreció a acompañarme en la oficina a terminar unos informes, de pronto ella se soltó aquella melena oscura que tanto me exitaba y empezó a desabrocharse la blusa, mientras veía relucir su piel nívea bajo sus dedos, ella jamás apartó su mirada de mi, veía como su deseo crecía y en el fondo estaba yo, deseandola.

Caminó hacia mi, me besó, su aroma a jazmín me caló hasta los huesos, me olvidé hasta de mi nombre, por un momento sentí que la quería, que siempre la había deseado. La abracé y sin apuro tiré todo lo que había en mi escritorio, la recosté y la miré, fue como verte a ti años atrás cuando hice el amor contigo la primera vez.

La hice mía y en la punta del líbido dije tu nombre una y otra vez, ella tan paciente arrancó tu nombre de mis labios y alivió el veneno que estabas dejando, desde esa noche ella juega a ser mi mujer y yo ... Yo su amante...

Roberto Cancino
45 años
Gerente
25 años de casado

lunes, 8 de julio de 2013

Isabella Hatt

Ya, después de graduarme como abogada y ser la primera idiota de la clase por no darme cuenta que mi prometido se revolcaba con mi mejor amiga, opté por ingresar al modo zombie, si ese, que te desconectas de todo, te vuelves un ser frío, sin sentimientos y no tienes amigos.

Le tenía un cariño a este estado, me había dado cuenta que me empezaba a gustar desde que empecé a escribir, no se como pasó, solo salió a relucir un día; ahora justamente estoy en ello en una agenda que va casi a la mitad, tomando un café en la cafetería del centro.

En una esquina, con frío y gris por todos lados, pensaba en el recorrido de las palabras hacia las hojas y el líquido oscuro en mis labios, solté un bufido, a quién iba a engañar?, era pateticamente anormal...

Me agaché a recoger una hoja y al regresar estaba sentado al frente de mi con una media sonrisa, no dijo nada solo me miró y cogió mi agenda, la leyó sin nisiquiera mirarme, pasaba los dedos por las palabras como si de una caricia se tratase; perdí el tiempo y perdí la cordura cuando se levantó, me sonrió y se fue ...

Isabella Hatt, 28 años
Cafetería del Centro
No tengo idea del día y la hora..

Leah Dawson

Supe que él era mentira cuando leí los mensajes de su bandeja. Mandaba en cadena sus mensajes nocturnos, siempre creativos, llamando la atención, sin nombres específicos, llamando a todas princesa. Tan patético como cualquiera. Carente de creatividad para dedicar un mensaje personalizado a cada una de sus princesas. Detesto cada palabra que leí, cada frase que sentí propia. Detesto sentirme una más, una raya mas al tigre, un plato servido en el buffet. El siempre tan fresco y sonriente, sin la mínima culpa. Incapaz de ver y sentir el dolor que su engaño causa, tan libre, tan jodidamente lindo. Nunca le dije que fue lo que leí, el tampoco lo notó o evitó notarlo. Siempre tan normal, atento siempre a escucharme, acariciando mi dolor, liberando mis problemas con sus palabras tiernas. No era posible que tal actor se encuentre en todos los lugares al mismo tiempo. Era imposible que su presencia sea compartida, él estaba aquí ahora, solo él y yo. Todo era perfecto, no volví a tocar el tema y poco a poco el tema se me fue olvidando, me dejé llevar por sus palabras, por todo lo que me hace sentir. No entiendo sus motivos, mucho menos su intención.No ha sido sincero con sus aventuras es verdad, pero no puedo reclamar algo que no es mío. El es feliz así, y yo comparto mi felicidad con él. Mi vida es un engaño y él es mi mejor mentira.

Lehh

jueves, 4 de julio de 2013

Diana Ross

Eras tu o yo, tus lágrimas azotaban mi conciencia mientras caminaba a la puerta de embarque, di la vuelta para despedirme con la mirada porque no era valiente para acercarme a ti; leí en tus labios "te amo" y no pude más, las lágrimas se iban mientras me devolvían los papeles y entraba al túnel; busqué mi asiento y acomodé mis cosas.

Nuevamente estoy sin ti, pensando en si realmente estoy haciendo lo correcto, si creo yo que no soy lo suficiente para ti, si no te dejo avanzar como dijo tu mamá.

Cuando pensé que me aceptaría finalmente ella decidió decirme sutilmente lo que pensaba: "No eres buena para mi hijo, no estás a la altura y el no puede comprometerse con alguien como tú; si lo amas déjalo huir, te lo ordeno! no lo hagas sufrir más y vete ya!"

Haciendole caso a tu madre y sin tener que darle cuentas a nadie guarde mis cosas y decidí tomar el primer vuelo lejos de ti...

Si algún día te vuelvo a ver te diré que durante los 3 años que estuvimos juntos cambié y abandoné muchas cosas por ti, buscaba ser la perfecta compañera cueste lo que cueste pero no lo logré...

Ojalá dejes de amarme porque yo siempre seguiré amandote...

Diana Ross, 28 años
Vuelo 131
Rumbo: Desconocido

miércoles, 3 de julio de 2013

Amado Cornelius

Ella lo besaba con descaro, ignorando mi presencia se entregaba a él sin importar las miradas que acusaban tanta insolencia. Era un desastre, el maquillaje se había corrido de tanta saliva en la cara. Mordía su cuello desenfrenada, creyendo succionar la sangre y lo que quedó de su fragancia barata. Se escondieron en la oscuridad, en la esquina de la disco, buscando "comodidad". Estaban ebrios de lujuria, sus manos depravaban inocencia en miradas ajenas que murmuraban censura. Dejé de mirar cuando sentí que ella volteó a mirarme. Su mirada era desconocida, nunca la vi tan perra. Compre unos cigarrillos y salí del lugar, no podía aguantar tanta decepción. Miles de ideas pasaron por mi mente, muchas emociones contenidas elevaron mi adrenalina y cada vez respiraba más fuerte, el humo era amargo, el aire era escaso. Cerré los ojos y regresé al lugar.

Amado Cornelius, 32


Elisa Woods

Odiaba a los psicólogos, durante mi vida intentaron hacerme encajar en alguno de sus ridiculos estudios de múltiples personalidades, simplemente los detestaba; siempre jugaba con ellos, jamás hacia las pruebas correctamente y los engañaba en las entrevistas personales, habían dicho que sufría de un transtorno de múltiples personalidades sin control, en pocas palabras me decían loca.

Lo que nadie sabia era que estaba bastante conciente de mis "multiples personalidades" que asumo, solo son dos. La Señorita Elisa directora de una de las mejores revistas del país; líder, orgullosa, soltera, humilde, solidaria, bonita, exitosa y una fiera para los negocios y estaba la otra señorita Elisa, hermana mayor de dos hermanos, caprichosa, malcriada, sin escrúpulos ni valores, pedante y mandona.

Era una perfecta manipuladora de mi entorno, para mi propio beneficio por supuesto, no me importaba si debía de aniquilar a alguien si se interponía en mi camino y menos los sentimientos, los perdí hace mucho tiempo y no vivo a costa de ellos.

Vivo mi vida como me da la gana y así me siento perfectamente bien.

Tengo el dinero y éxito a costa de un par de bajezas pero... nadie sabe quien es realmente Elisa Woods, nisiquiera el espejo.

martes, 2 de julio de 2013

Rolmo Centrado

 Julia se llamaba. Y no fue coincidencia conocerla en el mes de Julio. Tenía que esperar el momento exacto, se acercaba su cumpleaños. Sabía de mi existencia hacía ya meses, cuando coincidimos en mas de una clase juntos. Nunca me atreví a hablarle, nunca la escuché hablar. Siempre tan atenta y en silencio, nunca se dejaba escuchar. Ya nadie le preguntaba nada. Tenía que sorprenderla, deseaba tanto conocerla. Se me ocurrieron dulces, libros, flores y hasta dedicarle uno de mis poemas. Fue su mirada el inicio de mi sueño, y su sonrisa el motor de mis ganas. Estoy seguro de que yo podía amarla como nadie lo había hecho antes. Era tarde, ella no regresó a clase. Se fué para no volver. Dicen que se fué a otra escuela, en una ciudad lejana, regresó al país de sus padres. Yo la extraño, aún la extraño.

R.C.