Hola, te escribo desde el sótano de esta celda,
llevo miles de años luz aquí
ya no tengo mas espacio en la pared para contar los días, horas, minutos, segundos
Solo esta esa sombra violeta tras las rejas
esa sombra que huele a ti
que habla como tu
que me lee lo que piensas,
que poco me vale la vida desde aquí;
me gusta escuchar lo que dice de ti
lo mucho que sigues anhelando escribir
y lo poco que te llaman mis demonios
Lo único que extraño es que nos separe un vidrio
que era el un asilo entre un rostro y el alivio
alimento a mis demonios con lo poco que escucho
y asesino a la ansiedad con lo poco que produzco
Si, volvemos a estar separados por el tiempo
no soy la princesa en el castillo
amargada hasta el hastío
haciéndose inmortal con el tiempo
nadie se ha dado cuenta que estoy aquí.
Que pasara con mi alma,
que pasará con esto?
llegara a tus manos?
Suena a despedida, la sombra violeta dice que no debo escribir mas
debo seguir pagando la culpa
por la que ahora estoy condenada.
Annethe Figallo
PRESA EN EL FIN DEL MUNDO....
lunes, 24 de febrero de 2014
martes, 18 de febrero de 2014
Demente Irracional
Hace cuánto no lo hago no se cómo empezar. Las letras me siguieron camino a mi hogar, empecé a crear, reir, hablar. Con qué facilidad podía yo rimar. Comenzaré por tí, que sé que gustas leer lo que pienso, y debe ser así tanto como yo cuando leo lienzo.
Sabes a lo que me refiero, raro de explicar, no te he visto pero igual siento que te quiero. No importa lo que sentí, no importa si lo que dije fue verdad o quizá también mentí. Me debo apurar, tu atención quiero capturar. Con la letra bien pensada se que te puedo enamorar.
Sabes a lo que me refiero, raro de explicar, no te he visto pero igual siento que te quiero. No importa lo que sentí, no importa si lo que dije fue verdad o quizá también mentí. Me debo apurar, tu atención quiero capturar. Con la letra bien pensada se que te puedo enamorar.
Vulnerable a mis sentidos, nos volvió a atacar cupido. Separados por destino caminamos por el mismo camino. Siento que me llevas a un estado espiritual, que todas nuestras noches fueron un ritual, algo habitual que nuestras almas buscan.
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