sábado, 16 de julio de 2016

Keila Furch

Se encuentran las miradas cómplices, se dicen entre susurros te extrañé...

Suben las lunas del auto esperando que nadie los vea, llegan al único lugar que es su cómplice

El la besa, ella le ruega que la amen,  prometen amarse hasta el último suspiro, sus artes amatorias se deslizan fuera de las sábanas, el tiempo les toca la puerta y ellos prefieren guardar silencio...

Cuando se han cansado, cuando se han vestido salen riendose, se suben al auto ajenos de lo que acaban de hacer se besan y vuelven a prometerse otro encuentro furtivo, pronto cuando menos lo esperes le dice el...

Tu me pones necio, le dice a ella
Te voy a extrañar, le dice a el

Se baja, se arregla y ni siquiera voltea a ver a su cazador...

Llega a casa, encuentra a su novia en la cama perfecta, hermosa tan en paz.

Se va a duchar, se pone el pijama y se acuesta en la cama, su novia estira el brazo lo toma de la mano y se vuelve a dormir ...

De pronto ese contacto lo hace retroceder, el dulce pecado que cometió el ligero desliz de su relación aburrida, la cacería furtiva que lo dejo exausto, la víctima tan amante tan intensa...

Y al otro lado de la ventana la víctima funde sus lágrimas bajo la ducha sintiendose tan idiota, tan sucia... Sintiendose tan víctima

Mira el teléfono, el no está conectado porque ya está con ella...

No sabe lo que son, no tienen títulos, solo son amantes cuando a el se le antoja y ella es víctima cada vez que puede...

Keila Furch
33 años
Lima

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