martes, 4 de noviembre de 2014

Sophie Blue

Estamos sentados uno frente al otro al final del muelle, tus jeans gastados y la camisa gris que me gustaba y ahora no tanto, estas mirándome sin parpadear y en tus ojos lobunos puedo distinguirme, cabello largo al viento, ojos tristes y piel pálida.

Muero de ganas por tocarte y decirte con mi piel cuan fugaz es el deseo de tu piel encarnizada.  Hay cada respiración que se adueña de tu camisa y de mi sueño, de que manera puedo ser capaz de alejarme de ti en buenos términos, es que me comunico mejor en silencio. Mi cerebro es mas sutil cuando piensa sin el movimiento de la lengua, cuando siempre he querido decir algo, me imagino queriéndote mas en silencio que arrastrando demasiadas palabras.

Es como una danza de dos lobos, nadie enseña los dientes, el tiempo va al revés, no hay ruido entre sus patas y solo la luna es el eje de esa azaña, pero quien prevalece? quien ataca? Quien abraza? Quien da el primer paso?.

El mar me contesta, mi hambre hace demasiado ruido para el, quiero respuestas y tu no te mueves, Quiero recoger tus nostalgias y acunarlas en mis historias, quiero que no me quieras lo suficiente como te quiero yo, tu olor, tu olor me atrae sensualmente, hay algo que no me deja acariciarte con paz mientras tu si puedes llenar tus manos de mi, mientras puedes acomodar mi cabello a tu antojo y desangrar falacias en las puertas de mis oídos.

Lentamente estas acercándote y siento como las flores se abren en la puerta de mi estomago, cada bello poético de mi cuerpo se alerta y quiere huir del peligro, tus dedos se deslizan por mi espalda y tu murmuro me ha dejado ciega, no puedo ver nada mas que tu luz.

Y finalmente siento el calor escondido en las puertas de tu corazón, finalmente puedo rasgar mi silencio y beber de tu amor alborotado, escucho el eco de tu beso en todo mi cuerpo, puedo tocar tu fe sin tocarte a ti y puedo admitir que mi alma testaruda se ha detenido...
 

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