martes, 4 de junio de 2013

Emily Hatt

Recuerdo que desde pequeña mi madre me decía que todo iba a cambiar el día que me enamore; soñaba con el principe azul, esos que te pintan en los cuentos de hadas, los modelos de la televisión, los actores de telenovela y hasta de algún chico guapo que te mirara por la calle.

Mi madre no se equivocó, me enamoré irrevocablemente por primera vez, sentía algo revolotear en mi estómago, los colores se me subían al rostro, me reía sin razón, buscaba cualquier motivo para hablarle, lo buscaba con la mirada en todo momento, lo anhelaba tanto que soñaba a diario.

Los momentos más puros, mas dulces, mas inocentes, descubrí las mil sensaciones cuando posó sus labios sobre los mios por primera vez; era mucho más mágico de lo que mamá me había contado, el era mi mundo.

Pasamos muchas cosas juntos, buenas y malas pero el siempre estuvo a mi lado hasta que empezaron los problemas, por mi culpa o por su culpa...

Un día terminamos y se fue con otra, ya ha pasado mucho tiempo desde que no lo veo y lo extraño, ya he ido al psicologo y no tengo respuesta, mi mejor amiga lo sabe y está totalmente aburrida del tema, y yo... yo creo que me quedé atorada en ese momento, pienso en si debería llamarlo, debería buscarlo, debería decirle pero se que no serviría de nada, después de todo a quien le dura un sentimiento tanto tiempo? .... No respondas... El sentimiento antigüo no correspondido es mío...

Emily Hatt, 21

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