jueves, 6 de junio de 2013

Rick West

Ella me dijo que estaría conmigo siempre, dejé muchos sueños por estar con ella ahora la maldigo...

Eramos felices, la amaba tanto, era mi mundo, era la mujer de mis sueños, era mi idolo, mis fuerzas, ella se había convertido en mi eje...

La miraba reirse, caminar y llamar la antención de otros hombres, sentía recorrer la sangre caliente a mi nuca y renegar con ella, empecé a prohibirle ciertas amistades, no salía con ella si se ponía falda, menos los escotes, era una hermosa mujer pero era mía y no la iba a perder por nada.

Las discuciones si hicieron mas fuertes, ella cada día mas rebelde, yo cada vez más impaciente la lastimé, ella me dijo: Yo no tengo dueño, yo soy del viento y eso... eso le abrió la puerta a mi demonio, detrás de la almohada guardaba un arma, la saqué y se la coloqué en la frente

Ella no se movió, no retrocedió, no se inmuto, ella me miró de frente y me dijo: Hazlo! Hazloo! hagas lo que hagas jamás te pertenecí y presioné el gatillo, el sonido y ver como se le escapaba la vida por los ojos, aún sueño con ese momento; caí a la cama con ella, intenté devolverle la vida o darle la mía con un beso, la sangre manchó mis pantalones, sentí la culpa plegarse por la tela, aún seguía tibia, la abracé, le rogué que se quedara conmigo pero todo fue en vano...

No recuerdo cuanto tiempo pase acunandola, no se cuantas lágrimas perdí, ellos llegaron, me levantaron y la última vez que la pude ver fue en el cuarto, en la cama, parecía dormida...

No recuerdo que pasó después, llevo 311 días y 16horas en esta celda, encerrado, privado de mi libertad, pudriendome... como ella debe estarse pudriendo bajo tierra...

Celda 406, pabellón B
Rick West, 31 años
acusado de asesinato
25 años privado de la libertad.

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