Yo solo la vi una vez, bailando tan seductoramente, su histeria la hacia mas sensual, su maldad regalaba olor a rosas, su manera de fumar me consumía hasta los huesos, ese vestido negro me contaba que llevaba el alma destrozada, perfectamente maquillada, diosa rubia, prepotente y aduladora. Era un huracán entre tanto silencio, la he seguido por toda la pista y la he perdido.
Todas las noches sueño con su mirada penetrante, con esas ondas exóticas que llegan hasta mi, es un sueño siento que la poseo con solo mirarla, me sonrie, se roba mi energía, me roba hasta los pulmones, las ganas de tocarla hace que me arda la piel, mi cerebro está al borde del colapso, me despierto y la veo desaparecer en la oscuridad de mi dormitorio.
Me hice un adicto, todos los sábados la busco entre tanta gente, en la misma pista, a la misma ahora, y no está.
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