Una rubia exuberante de curvas pronunciadas, destellando perfección en cada proporción de su figura. Apretada hasta las medias, siempre seductora profanando miradas curiosas. Sus diminutas prendas despertaban el morbo y desenfreno de los mañosos de la calle. Se mueve ágil entre la gente, creando
esquivando tráfico, lleva en su cartera maquillaje auxiliar, una caja de cigarrillos y el celular. Llega al trabajo, la reciben con caricias y risas. Se desprende del abrigo y se sienta a mirar, buscando un donante de sudor para la noche que supera la anterior.
Maycol Taipe, 18
Mesero
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