Ya, después de graduarme como abogada y ser la primera idiota de la clase por no darme cuenta que mi prometido se revolcaba con mi mejor amiga, opté por ingresar al modo zombie, si ese, que te desconectas de todo, te vuelves un ser frío, sin sentimientos y no tienes amigos.
Le tenía un cariño a este estado, me había dado cuenta que me empezaba a gustar desde que empecé a escribir, no se como pasó, solo salió a relucir un día; ahora justamente estoy en ello en una agenda que va casi a la mitad, tomando un café en la cafetería del centro.
En una esquina, con frío y gris por todos lados, pensaba en el recorrido de las palabras hacia las hojas y el líquido oscuro en mis labios, solté un bufido, a quién iba a engañar?, era pateticamente anormal...
Me agaché a recoger una hoja y al regresar estaba sentado al frente de mi con una media sonrisa, no dijo nada solo me miró y cogió mi agenda, la leyó sin nisiquiera mirarme, pasaba los dedos por las palabras como si de una caricia se tratase; perdí el tiempo y perdí la cordura cuando se levantó, me sonrió y se fue ...
Isabella Hatt, 28 años
Cafetería del Centro
No tengo idea del día y la hora..
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