No sucedió. No ocurren milagros en la oscuridad. Escapé a tiempo, minutos antes de que me involucrara demasiado, tan metida en aquello que sería imposible salir después. Evité a toda costa que sus engaños y promesas falsas me conviertan en una muerta viviente esperanzada en la misericordia de su poder. Esperé la hora adecuada para mi huida, era costumbre dormir temprano ya que la luz del cielo no iluminaba mas allá de la noche, no estaba permitida la luz eléctrica, tampoco los relojes. Era el momento, es ahora o nunca. Tome lo que pude encontrar y corrí sin mirar atrás, dejando a mis amigos, a mi familia, a todo lo que conocí hasta el momento.
No me esperen en casa.
E.C.C. 16
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