Nos conocimos en la Universidad, ella tan distinta a mi pero nos llevabamos muy bien, era bonita, inteligente y llamaba la atención de cualquiera indudablemente; yo andaba en lo mío, persiguiendo cachimbas para llevarlas a tomar y tener el agarre del día, jamás iba a tener una relación seria, no era lo mío.
Ella jamás miraba a nadie de otra manera, iba en su propio mundo, casi siempre andaba con sus amigas o sino leyendo algún libro en la cafetería, fumando sus cigarros favoritos, que sensual se veía ahora lo pienso.
Un viernes por la noche me citó una de mis "amiguitas" en la cafetería con la excusa de que me extrañaba y necesitaba verme, caballero yo, le dije que iría gustosamente. Mientras caminaba pensaba en Laura, esa tarde no la había visto, de pronto al llegar a la puerta de la cafetería la vi fumando y sonriendole a un imbésil que le besaba la mano.
Que asco me dió, que puta la vi, la odié tanto en ese momento y me odie por no entender que me pasaba. Me llené de rabia injustificada, quería ir y partirle la cara a ese payaso, quería reclamarle a ella; me hervía la sangre, no escuchaba nada y ella me vió, dejó de sonreir, me di media vuelta y me fuí, desde entonces no entiendo que me pasa con ella, la evito pero como la extraño.
Diego Duarte
22 años
Universitario
No hay comentarios:
Publicar un comentario